31 de enero de 2017

Massa Vaz, el hombre araña en Mallorca

En esta vieja filmación veremos al hombre araña de la época, el portugues Arminolo Massa Vaz, subiendo por la fachada del Grand Hotel de Palma, sin más ayuda que la de sus manos y sus pies desnudos. En aquella época hubo unos cuantos personajes que se dedicaron a esto. Otro sería su compatriota Néstor López, -aunque con el apodo de el "hombre mosca"- que se dedicarían a escalar edificios emblemáticos de diferentes ciudades españolas. He podido localizar noticias sobre sus escaladas en Barcelona, Tortosa, Bilbao, Gijón, Alicante, Vigo, Malaga y aquí, en Palma de Mallorca. Los hombres araña recorrían las ciudades españolas, como reflejo de una moda iniciada años antes en Estados Unidos.

Esta escalada la realizó el 31 de enero de 1931, y era la segunda que hacía ya que algunos días antes, concretamente el 21 de diciembre de 1930, había escalado la fachada de Can Tous (delante de Cort) con gran éxito de público. Meses después, Massa Vaz protagonizó un curioso incidente días antes de las elecciones municipales de abril de 1931. Massa Vaz ascendió aquel día la fachada del Ayuntamiento de Antequera, y una vez en la cumbre, desplegó una bandera roja e invitó a los vecinos a votar la candidatura republicana. Entre los espectadores que abajo seguían la ascensión se produjo un tumulto, en el que se enfrentaron los seguidores de la monarquía y sus opositores republicanos. Como veís estimados, eso de politizarlo todo ya viene de lejos.

Films: Bartomeu Mòrla
Arxiu ASIM



3 de enero de 2017

El Frontón Balear



En el año 1935. Foto Gaspar Rul.lan- Archivo A.S.I.M.


El Frontón Balear, uno de los mejores del mundo -se decía de él- cuando se inauguró debido a sus magnificas instalaciones para el juego de este deporte. Este frontón que se encontraba situado en el Paseo de Mallorca, fue promovido por el empresario Just Solà, en 1934, en compañía de varios socios con un capital de 300.000 pesetas e inaugurado un viernes, el del 31 de mayo de 1935. El edificio fue diseñado por el arquitecto Jaume Alenyà, socio y amigo de otro gran arquitecto de la época, Gaspar Bennazar. El constructor sería la empresa Marsans. Estuvo inactivo desde julio de 1936 hasta 1949 en que empezó de nuevo a jugarse en él.


Vista general desde el Paseo Mallorca


Tenía dos pisos, un gran bar, salón de baile y una grada con una capacidad para más de 800 espectadores. Digno de mención y recuerdo, era una gran escalinata que conducía a los palcos superiores. También tenía, por supuesto, una sala de apuestas, porque en el frontón, así como en el canódromo cercano, siempre se apostó dinero de buen grado y se hicieron y perdieron verdaderas fortunas.


Vista de las gradas


La pista medía sesenta metros de largo, diez de ancho y siete de contrapista, aunque sus dimensiones fueron cambiándose a las distintas modalidades de juego que se practicaron a lo largo de sus más de 40 años de historia. Allí jugaron grandes pelotaris como José Sallhei y Rafael Ortiz. En su pista también jugaron los mejores del mundo: Gamboa, Solozábal, Larrañaga, etc, etc...


Vista de la pista


En los últimos años, también se celebraron combates de boxeo, recitales de música, fiestas de Nochevieja, etc, etc.. Cerró sus puertas en 1975.




23 de diciembre de 2016

La antigua Casa Vallés


Fachada de Casa Vallés, en la calle del Socorro.

Hace muchos años, existió una sala de fiestas que sólo los que peinen canas recordarán. Era la mítica Casa Vallés, lugar en el que uno podía desmelenarse, al estilo de la famosa sala de fiestas Tito's, pero con un ambiente más bohemio y despreocupado.


Estaba en la calle del Socorro, antes de que todo aquello se llenara de putas y proxenetas y se hizo un nombre en la noche palmesana. Empezó no se sabe cuando con el nombre de Café Deportivo, lugar en el que se daban actuaciones musicales en directo. En 1945 es adquirido por don Sebastian Vallés Torrens, el cual le cambiará el nombre dándole el de su primer apellido. A principios de la década de 1950, comenzaron las actuaciones de artistas de "folclore español" y don Sebastián transformó Casa Vallés en una sala de baile con orquesta propia.

A la derecha, el propietario, Sebastián Vallés Torrens.

Consiguió gran popularidad y se convirtió en un lugar de encuentro de toda clase de personajes y de todas las categorías sociales, incluidas también, las de señoritas de compañía. Fue lugar obligado de visita para los marineros de la 6ª flota en sus cada vez más habituales escalas en Mallorca. Ya os podéis imaginar las juergas y follones que se armaban de vez en cuando. Pero eso era lo que le daba esa "vidilla" y ese ambiente tan apreciado por los parroquianos y turistas que se dejaban caer por allí.

Una actuación en directo dentro de la sala.

A mediados de los años '70, y con las múltiples competencias discotequeras en cada rincón de Palma, Casa Vallés entra en declive. La degradación del barrio, ya convertido en el barrio chino de Palma ( no de chinos como los de ahora, de los que estamos invadidos, sino de putas, chulos y gente de mal vivir ) hace que cada vez el lugar sea más decadente. En los años '80, por si faltara algo, entró el menudeo de drogas al barrio, y esa fue la puntilla final. Ni siquiera las actuaciones en directo de bellas mozas en pelota picada lograrían que Casa Vallés remontara y consiguiera mantenerse en la noche palmesana. Al final, cerraría sus puertas en 1981 tras 36 años de existencia. Algunos cincuentones, todavía la recordamos con nostalgia.

Fotos: Joan Llompart, alias "Torrelló".


En los años '80  la zona ya estaba muy degradada. (Fotógrafo desconocido)