23 de mayo de 2018

CAZADORES DE MOPIS


Publicado por Pep


Cazadores de Mopis, preparados para salir a la caza de tan preciada especie.

Ahora que va a empezar el buen tiempo, es buen momento para empezar a entrenar a los neófitos en el antiguo arte de la caza de mopies, tan arraigado en la ruralia mallorquina.

Para hacerlo como mandan los cánones, podéis seguir el manual publicado en 1972 por el experto mopiologo Alfonso Barceló:


¿Cómo son las mòpies'? No todos los campesinos expertos en la materia coinciden en la descripción del ente denominado de tal manera, pero de todas las explicaciones que he llegado a recoger se colige comúnmente que la "mòpia" es una especie de ave de corpulencia semejante a la del "Maleagris gallopavo" o "endiot", con el pico ligeramente ganchudo, las falanges de los pies parcialmente unidas por una membrana como puede observarse en las anseroideas, aunque no tanto, y provista de plumaje marrón oscuro. Suele pasar las noches reposando sobre gruesas ramas de árboles de tupido follaje como ocurre con los algarrobos y preferentemente en los corpulentos almeces ("lladoners") cercanos a edificaciones urbanas como si la "mòpia" sintiera predilección a las proximidades del ser humano.


Se dice también, que la carne de la "mòpia" es comestible si bien se recomienda mucha adición de sal y un adobo inteligente porque es bastante "aigolosa" según comentaba la vieja "madona".


Para cazar "mòpies" hay que disponer de los siguientes elementos que son tradicionales para ello, a saber: un buen palo o garrote para atizar golpe que aturda y derriba la pieza; un arel o "garbell" de malla ancha que se confiará al cazador novel para que se lo coloque sobre la cabeza como defensa precautoria contra las uñas del animal pues cuando éste cae podrían lastimarle; y, por último un saco que tiene que sostenerse bien "badat i parat" para que la "mòpia" caiga dentro y quede presa y sin escapatoria.


Una vez acopiados los aludidos instrumentos que son fáciles de encontrar en cualquier predio por modesto que sea, ya se puede programar la cacería que regularmente suele desarrollarse de la forma que se relata a continuación.


Para preparar el "safari" hay que proceder previamente a la observación de los movimientos de la "mòpia" y adquirir la seguridad de cuál sea el árbol en el que cotidianamente suele pernoctar. Son varios los ojeadores con mucha experiencia que participan en este trámite previo de búsqueda que siempre suele tener éxito y salvo rarísimas ocasiones se localiza el refugio de la sorprendente ave en un árbol frondoso a poca distancia de "ses cases". Esto lleva, sin embargo, algunos días durante los cuales la investigación estema de animadas conversaciones en las que, lógicamente, participa el neófito o neófitos, efectuándose ensayos y pruebas que garanticen una perfecta estrategia.


Se elige un día que sea adecuado pues la cacería, tiene que emprenderse a "entrada de fosca" y en tiempo de Luna Nueva. Hay algún viejo que afirma que también es buena época en Cuarto Creciente.


Llegado el momento, salen los cazadores y acompañantes en nutrido grupo: un muchacho, ya mayor y diestro en escalar árboles, se encaramará silenciosamente provisto del garrote con la misión de arrear un certero estacazo que deje al ave fuera de combate. Antes, el cazador novel se habrá colocado en un lugar que coincida, a plomada, con el sitio de la rama pertinente y se le pondrá la criba sobre la cabeza para que la sostenga en equilibrio y por otra parte se le habrá entregado el saco para que lo sujete con las manos convenientemente abierto. Si son dos los debutantes, se les proveerá de un arel a cada uno y sostendrán el mismo saco a cuatro manos. Todos los acompañantes se situarán alrededor pero discretamente alejados del lugar previsto para la caída de la caza por mor de posibles salpicaduras.


Llegamos ya al momento crucial de la "caçada" y "allò" que desciende raudo desde arriba, generalmente no coincide con la abertura del saco porque quien lo sostiene no puede mirar hacia lo alto porque le caería la criba al levantar la cabeza y por otra parte siempre suele perder la serenidad al escuchar un ruido impresionante o inesperado a través del ramaje truncando el silencio de la noche plácida. En una palabra: lo que cae va a parar encima del arel con gran trastorno para quien está debajo.


Y aquí está el regocijo de los espectadores porque el hasta entonces catecúmeno no lo pasa tan alegremente como los demás.


La cacería de "mòpies" suele ser diversión propia de época estival pues los ancianos con experiencia afirman que no es sana en Invierno.


En Manacor, a las "mòpies" se las llama "gambosins" si bien éstos son mejor objeto de pesca que de caza.


Ah! Me olvidaba de lo más importante o sea aclarar que lo que cae sobre la criba no es ningún fabuloso animal plumado sino el contenido de un cubo de agua que subrepticiamente se había ocultado en una espesura del ramaje.

20 de mayo de 2018

Historia de la carretera de Sóller - Palma

 Por Lorenzo Miró.

Vista aérea de la carretera de Sóller en 1969

Viejo camino de mulas del Barrach
Por la Real Orden del 10 de agosto de 1833, se autorizaba la construcción de la carretera de Sóller-Palma, con la anchura suficiente para circular por ella los carros. Mucho tiempo estuvo en el ánimo de nuestros antepasados el llevar a efecto la realización de este sueño que, pese al bien inmediato que había de reportar a nuestra población, por motivos de discrepancia surgidos entre los organismos que promovieron la empresa, no fueron realidad hasta la fecha indicada. El año siguiente, 1834, el 22 de septiembre (fecha que bien merece ser grabada en nuestra historia local) comenzaron las obras de construcción de la moderna vía, que dejaría para siempre inutilizado el viejo y agreste camino que nos unía con la capital. Levantar los planos de la moderna carretera correspondió a Don Lorenzo Abrines y a Don Juan Sora, encargado este de la construcción del primer tramo, comprendido entre Sóller y el Puente d'en Valls y aquel del tramo comprendido entre el citado Puente y el predio de Alfabia.


Tráfico de carros en la nueva carretera
El primer trozo fue terminado el año siguiente de inaugurarse las obras, en 1835, y doce años después, en 1847, diose cima a las obras del segundo. Bover cita en su « Cronicón » que Don Bartolomé « Grech » -Mayal de apellido- fué el primero que recorrió en su carruaje la reciente carretera y que, al pasar por la ciudad, el vecindario salía a verle y ovacionarle como un espectáculo nunca visto. Terminose para Sóller, a partir de este momento, el aislamiento a que se veía obligado por su especial situación geografica, causa de sus difíciles vías de comunicación. Con la construcción de la nueva carretera acrecentose sobremanera, el desarrollo del comercio de importación y exportación que hasta este momento se hallaba relativamente estacionado por la dificultad de tránsito y transporte por el viejo camino que nos unía con la capital. El sollerense vió entonces abiertas las puertas de la prosperidad en un abrir y cerrar de ojos.

Desde este momento hasta la construcción de la vía ferrea, las hortalizas, tomates, pimientos y toda clase de frutas, naranjas, manzanas, etc... eran transportadas a Palma la vispera de los días de mercado. A partir de las nueve de la noche podía observarse la procesión de carros cargados de mercancía que enfilaban la cuesta del Coll, procesión que duraba hasta las 12:00 de la noche saturando a su paso, el ambiente de olor de mirto con que, generalmente, iban embaladas las mercancias para preservarlas del inevitable traqueteo que ocasionaba su transporte. En las oscuras noches de invierno y muchas veces con el camino cubierto de nieve, sólo con la debil luz que irradiaba el farol de aceite colgando del carro entoldado, el carretero dormitaba tranquilo cubierto de mantas y confiaba a los mulos el camino que conocían por sus muchos viajes. Algunos trajinantes, para ayudar a los mulos a subir la carga por la cuesta del Coll, adherían a sus carros un asno que desenganchaban al rematar la cuesta. El instinto del animal le conducía entonces de nuevo al establo pudiendo versele pasar solo por las calles de nuestra ciudad.

Diligencia de Sóller
- Servicio de diligencias -
Poco después, otros acometieron la empresa de constituir otras compañías. Las necesidades de los ciudadanos fueron causa de que algunos vieran en la aportación de carruajes para facilitar el transporte de viajeros un negocio a explotar y montaron servicios de diligencias con uno o dos coches y caballos o mulos de repuesto. Había en Sóller dos compañías que tenían la exclusiva del servicio de diligencias: la de « Mestre Tofol», cuyo punto de partida era C'an Mariaina y la de « Mestre Pep d'es Bern ». Dichas diligencias tenian por parada en la capital, respectivamente, frente a la iglesia de San Miguel -en una taberna que en otro tiempo existió allí- y en la misma calle de San Miguel, frente al establecimiento de « La Filadora ». Cada diligencia iba tirada per tres caballerias, alcanzó renombre por su ligereza una mula de « Mestre Pep » a la cual denominaban « Na Parreca » que hacía el recorrido Sóller-Ca'n Penasso-Sóller. En los ultimos tiempos, Mestre Tofol tenía también como celebre un hermoso caballo blanco. La salida de nuestra ciudad se efectuaba a las primeras horas de la madrugada, alrededor de las 3,30. El regreso se efectuaba alrededor de las 14:00 de la tarde. La posada en que se realizaba el cambio de caballerias era en C'an Penasso, en donde el viajero encontraba siempre singular acogida y unos minutos de descanso en el penoso viaje. Los días de invierno eran cuando más se prolongaban los altos en esta hospedería al calor de la lumbre y de unas copas de coñac.


Siempre había gran demanda de pasaje en cualquier día
Poco antes de la construcción del ferrocarril, Don Cayetano Pomar montó un servicio de coches para viajes particulares, cuyas oficinas instaló en el lugar donde están enclavados actualmente las del  "Gas" (sic). Estos cochés eran rapidos, empleando en el recorrido Sóller - Palma unas dos horas y media y en ocasiones menos. Don Cayetano, que tenía a la disposición del vecindario tres o cuatro coches de esta clase, llegó a ser una persona muy popular en nuestra ciudad. Como el número de viajeros que podían transportar los coches diligencias era limitado -de 12 a 13 personas a lo sumo- la adquisición de pasaje constituía a veces un problema. Un día antes del viaje tenían que hacerse con ellos. Los dormilones daban, además, su nombre y señas particulares de su domicilio a los serenos de turno para que los despertasen por la mañana. Tanto arraigó esta última costumbre que, posteriormente, se colocó una pizarra en el Ayuntamiento en la cual los interesados anotaban su dirección ahorrandose el trabajo de avisar personalmente al guardia nocturno que, sin ulterior molestia, se comprometía a despertarles con la antelación suficiente para llegar a tiempo de alcanzar la diligencia. ♦


13 de mayo de 2018

Franco en Mallorca (1960)

Publicado por Lorenzo Miró.


(Articulo del diario ABC, del 11 de mayo de 1960)

EL GENERALÍSIMO HA INAUGURADO UNA CENTRAL ELÉCTRICA EN ALCUDIA

"Hemos de mantener firmes con la unidad nuestras creencias y nuestras recias tradiciones".

Palma de Mallorca, 10. (De nuestro redactor, por teléfono.) La llegada de Franco a la bahía de Palma de Mallorca, ha constituido un grandioso espectáculo. Lo mismo aconteció a su paso por Inca, Pollensa y Alcudia y en todos los pueblos del trayecto, hasta este último punto, en que el vecindario, en masa, situado en las carreteras, dispensó su más calurosa acogida. El crucero "Galicia", en el que realizó el viaje, durante la noche, desde Barcelona, iba precedido de los destructores "Escaño", "Ulloa", "Churruca" y "José Luis Díez".  Al entrar en la bocana, los buques surtos en el puerto de Palma, empavesados, salieron al encuentro de la agrupación que acompañaba al "Galicia". Formaban en cubierta las dotaciones y se dieron los vivas de rigor. Acompañaban al Jefe del Estado a bordo del "Galicia", su esposa, doña Carmen Polo, y los ministros de la Gobernación, Don Camilo Alonso Vega y subsecretario de la Presidencia, Don Luis Carrero Blanco.

Al fondear el barco en la base naval, el comandante general de Baleares, vicealmirante De Benito, se acercó al "Galicia" en una falúa y recogió al Generalísimo y a sus acompañantes, que desembarcaron en la Cala Real del Paseo de Sagrera. Allí fue cumplimentado el Generalísimo por el gobernador civil, Sr. Alvarez Buylla; el obispo de la diócesis, Sr. Enciso, y las autoridades civiles y militares. Una suelta de palomas coincidiendo con la interpretación del himno nacional y el vuelo de aviones a reacción completaron el panorama del desembarco del Jefe del Estado. El vecindario mallorquín se había lanzado a la calle muy de mañana para presenciar la llegada de Franco. La presencia del Generalísimo fue acogida con clamorosas ovaciones y constantes vítores. Los buques extranjeros anclados en el puerto —una flotilla de antisubmarinos franceses y dos barcos norteamericanos — se incorporaron a este recibimiento y saludaron la presencia de Franco con rigurosa cortesía marinera.

RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO

El Generalísimo, al poner pie en tierra, pasó revista a una compañía de Infantería de Marina, con bandera y banda de música, que le rindió honores. En seguida, y entre las aclamaciones incesantes del vecindario, ocupó un automóvil descubierto, con el alcalde de la ciudad, D. Juan Massanet y, a lo largo del paseo marítimo, que aparecía cubierto por fuerzas del Ejercito, se dirigió a la catedral, donde fue cantado un "Tedéum" oficiado por el obispo de la diócesis. Grandiosa ha sido la recepción ofrecida al Generalísimo por esta isla, que Franco no había visitado desde el año 1947. Ahora aprovechará su estancia aquí para ver las transformaciones, muy importantes, operadas en el archipiélago desde que Franco desempeñó la Capitanía General de Baleares. Terminado el "Tedeum" se trasladó el Jefe del Estado al Ayuntamiento. La recepción resultó brillantísima y en todo instante le acompañaron los aplausos de la multitud que le obligaba a salir al balcón principal, desde donde pronunció unas palabras de gratitud por el recibimiento, en respuesta a las que el alcalde le había dirigido como salutación. El Generalísimo Franco no ocultaba la emoción que le había producido este recibimiento y en su discurso recordó los venturosos días en que, siendo capitán general de Baleares, conoció perfectamente cada una de las islas.
"Deseo volver pronto —dijo, terminando su discurso— de incógnito, a descansar y a dejar entre vosotros una parte de mi corazón". Frecuentemente fue interrumpido por los vítores de la multitud y al finalizar escuchó una prolongada salva de aplausos.

EN LA CENTRAL ELÉCTRICA DE ALCUDIA

Desde el Ayuntamiento emprendió viaje a Alcudia, para inaugurar la central eléctrica del Instituto Nacional de Industria. Este organismo se hizo cargo de la primera central móvil que existía en 1952. Desde esta fecha, el crecimiento medio anual del consumo eléctrico en Mallorca ha llegado al 14 por 100. Es decir, que de los 50 kilovatios hora que se consumían, por habitante y año, en 1930, ha pasado a 298. La central térmica, que con la visita de Franco ha quedado inaugurada, consta de dos grupos de 15.000 kilovatios cada uno. Funciona con fuel-oil o con lignito de la isla y se ha instalado un anillo de 66.000 voltios, que une la central de Alcudia con Palma y cinco de subestaciones, de las que parte una malla de 15.000 voltios que alimenta toda la isla. Todo permite una gran estabilidad y equilibrio en el sistema. En definitiva, puede considerarse garantizado el suministro eléctrico de Mallorca. En la central fue recibido el Caudillo por el director del Instituto Nacional de Industria, D. Juan Antonio Suances; los consejeros D. Alejandro Suárez, D. Antonio Comba, el general Mata, y D. José Sirvent, gerente de dicho organismo. También se hallaban allí el presidente del Consejo de Gas y Electricidad, D. José L. del Corral; don José María de Gastelu, D. Gabriel Torres Gost, D. Alejandro Rodríguez de Valcárcel, D. Pedro A. Bernat, D. Miguel Coll, don Pedro Reus y D. Jaime Rotger.

ALMUERZO EN FORMENTOR

Terminada la visita, que fue muy detenida, y en la que se informó ampliamente de las ventajas que ha de producir la instalación para los servicios eléctricos de todas las zonas isleñas, el Instituto ofreció un almuerzo en Formentor al Jefe del Estado y desde este bellísimo paraje Franco se trasladó con su séquito a Ca'n Picafort, donde se halla la residencia ´´General Yagüe", de Educación y Descanso, capaz para doscientos cincuenta alojados, productores recién casados, que pueden pasar allí, según las épocas del año, cinco, diez y quince días. También, allí el Caudillo fue recibido con grandes aplausos y escuchó las explicaciones de D. Mariano Aniceto Galán, vicesecretario nacional de Obras Sindicales. El edificio es magnifico y las instalaciones alegres y confortables. Franco salió muy satisfecho y se dirigió al emplazamiento de cinco presas al pie de la montaña para instalar los embalses adecuados. Como podrá advertirse, Franco consagró todo el día a visitar las realizaciones de estos últimos años en parte de las Islas Baleares. Recogió el homenaje cálido y emocionado de los mallorquines y mañana irá a Mahón, donde también le aguarda una serie de actos de semejante valor social, político y económico. Entrada la noche, el Jefe del Estado enfilaba otra vez la ruta de Palma, después de haber recorrido más de 300 kilómetros de la geografía isleña, en la que comprobó el progreso conseguido por Mallorca. La ciudad de Palma, en toda la extensión de un largo trayecto por las modernas vías del Ensanche y del nuevo Paseo Marítimo, renovó a Franco el fervor del recibimiento apoteótico de la mañana.

A las once de la noche Su Excelencia y su esposa, después de descansar unos momentos a bordo del crucero Galicia, se dirigieron al Ayuntamiento, en cuyo salón de sesiones, adornado con rosas y claveles, le fue ofrecida una cena de gala. En la recepción celebrada en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, el Jefe del Estado pronunció el siguiente discurso:

"Mallorquines: Acabo de recibir en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Palma de Mallorca el saludo de vuestro alcalde en nombre de toda la ciudad. Vengo a ella nuevamente con el corazón abierto y con recuerdo de aquellos dos años felices que pasé entre vosotros cuando, hace veinticinco años, mandaba las fuerzas de la Región. (Grandes aplausos.)

Cada vez que se viene a esta isla dorada y se contempla el progreso de la misma se apercibe uno más de la eficacia del Movimiento Nacional, de la virtualidad que tiene la unidad de los hombres y de las tierras de España, de la fecundidad que entraña el tener una política de unidad, de trabajo y de amor entre los españoles. (Grandes aplausos.)

La unidad es tan necesaria en la guerra como en la paz. Podemos, por otra parte, afirmar que en el mundo apenas existe la paz; la vida es lucha, competencia y rivalidad, y el que se duerme, el que no se defiende, el que no trabaja, el que no se prepara para ese combate, sucumbe ante la marcha arrolladora que el mundo lleva. No son solamente los bienes materiales los que hemos de defender, sino nuestros bienes tradicionales, nuestros tesoros.. (Los aplausos interrumpen a Su Excelencia), nuestros tesoros y nuestras riquezas espirituales. Y lo mismo que en los tiempos fatídicos de la República, por nuestra falta de unidad, fueron amenazados aquellos, que se salvaron por la espiritualidad de nuestro pueblo, con mayor motivo puede ocurrir en el naufragio del mundo si no sabemos mantener firmes, con nuestra unidad, nuestras creencias, nuestras recias tradiciones, y si no nos esforzamos todos en lograr una sola voluntad, que es el servicio de la grandeza de la Patria. (Grandes aplausos.)

Siento el no poder, como antaño, perderme en el encanto de vuestras calles, contemplar vuestros monumentos, visitar vuestras calas y playas doradas; pero, en fin, el ser Jefe del Estado es casi no ser persona, es ser el servidor de los demás, el centinela sin relevo, el esclavo del deber. En este sentido... (de nuevo interrumpen los aplausos al Caudillo), espero algún día tener la felicidad de venirme de incógnito por vuestras costas, de poder estrechar nuevamente vuestras manos, de hablar con los amigos y dejar aquí, de nuevo, un pedazo de mi corazón. ¡Arriba España!"


(Los entusiásticos aplausos de la muchedumbre no cesaron hasta que el Jefe del Estado abandonó el balcón del Ayuntamiento.)

En la plaza del Cort, donde actuaba la agrupación folklórica "Dansadors de la Vall D´Or", la muchedumbre tributó al Caudillo una calurosa despedida. Terminada la cena, el Jefe del Estado se dirigió al muelle del Arsenal de San Carlos para embarcar, acompañado de los ministros de la Gobernación, Aire y subsecretario de la Presidencia del Gobierno. A las doce y media el Galicia inició la maniobra de desatraque, y poco después enfilaba la boca del puerto para dirigirse a Menorca. La esposa del Jefe del Estado, doña Carmen Polo de Franco, quedó en Palma, donde piensa permanecer unos días. —Antonio G.CAVADA.

3 de mayo de 2018

Mallorquines Ilustres: Emili Darder i Cànaves


El 24 de febrero de este año, se cumple el 75 aniversario de la muerte de Emili Darder i Cánaves a manos de las fuerzas fáscistas en la Guerra Civil Española. Este es un recordatorio de la vida y obra del que fue un gran prohombre y mallorquín ilustre.

Emili Darder i Canaves

Emili Darder i Cánaves nació en la ciudad de Palma un 22 de junio de 1895. Era hijo del destacado médico Tomás Darder i Ensenyat que ya se había distinguido en la práctica médica por sus propuestas de renovación y progreso. Darder fue educado en un ambiente de familia acomodada, amante de la medicina y también en la práctica de la religión católica. De muy joven, demostró interés por seguir los trabajos de su padre. Ya en el año 1915 -y con sólo 20 años- se licenciaría en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia. Posteriormente, en 1924 se doctoró en análisis clínicos, en Madrid. Darder, muy disciplinado, no abandonó nunca el estudio durante toda la vida.

 Su apariencia física, que no reflejaba su verdadera personalidad, era la de un hombre pequeño y de constitución débil, un poco tímido y callado si no se le conocía, pero su carácter era extrovertido y tenía un buen sentido del humor. Era un hombre que gustaba de las cosas cotidianas y un gran amante de la música y los niños. Emili Darder sentía su profesión con entusiasmo y destacó muy pronto como médico. Se dedicó a combatir las enfermedades infecciosas. Dándose cuenta del atraso de las condiciones sanitarias de la población mallorquina, ello le impulsó a una medicina social, preventiva y didáctica. En 1917 conoce a Micaela Rovira Sellarés, hermana del médico de la población de Sóller, Mariano Rovira, y del radiólogo José Rovira. Se casan el 24 de junio de 1920 y tienen una única hija, Emilia.

Un joven Emili estudiando y experimentando en su casa

Combinó la investigación y búsqueda con la labor divulgativa que consideraba imprescindible. Lo hizo con un lenguaje llano y con explicaciones sencillas y claras. A partir de 1922 organizó ciclos de conferencias en Palma y en los pueblos con títulos como "Luchas contra las enfermedades evitables" "El Diagnostico de la Difteria" o "Importancia del estudio de los microbios para guardarnos de las enfermedades y de una manera especial de las fiebres". Sus conferencias eran ejemplo de pedagogía social y de educación popular, desprendían una inquietud reformista y la fe en el sentido de que la educación higiénica, era la mejor medida de medicina profiláctica.

En 1923 fue nombrado médico bacteriólogo del Laboratorio Municipal de la Ciudad de Mallorca y miembro de la Sociedad Española de Higiene. Como investigador, su trayectoria científica tiene un gran interés. Practicó en varios laboratorios de toda Europa casos referidos al paludismo, haciendo escala en Ginebra y presentando en el año 1925 al Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, una memoria sobre esta enfermedad en Mallorca. También hizo prácticas en un laboratorio de París y varios cursos en Madrid.

Con su esposa Micaela y su hija Emilia

En 1927 es nombrado "Jefe de Epidemiología y Desinfección del Instituto Provincial de Higiene de Alicante", plaza que permutó por la del Instituto de Higiene de Palma.
El Dr. Darder trabajaba en equipo, así pudo registrar con los Drs. Damià Bennàssar y Antoni Alorda, el primer caso de "Sodoku" registrado en Baleares. Este caso era referido a una enfermedad producida por mordeduras de rata que sufrió una mujer en Campos, la cual fue tratada satisfactoriamente con Noearsenobenzoleno. Participó en la Academia de Medicina y Cirugía de Palma, en 1928, siendo elegido socio de número y bibliotecario. Es de destacar la exposición que hizo en la sesión inaugural de la Academia del año 1930, referida a la "Epidemiología de la Difteria", donde aportó datos de los diferentes países europeos, comparando el índice de defunciones de esta enfermedad en diferentes lugares de Baleares, demostrando que las campañas de vacunaciones contribuían a extinguir la difteria.

Una hoja informativa del laboratorio de Emili Darder

Publicó varios trabajos y artículos como: Las fiebres tifoideas (1923). Lucha antitifodica: La declaración y diagnóstico de las fiebres tifoideas (1928). Nuestro Estado Sanitario (1928). Vacunaciones practicadas en Baleares en el Brote epidémico de 1928-1929 (1930), Contribución al estudio de la vacunación antitifica por vía oral (1930), Las Enfermedades Infecciosas: Conocimientos de Divulgación (1930)  Colaboró ​​en otras revistas de medicina como, La Gaceta Medica Balear  y El Practicante Balear .
El 17 de febrero fue 1933 fue nombrado académico de la Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona y también fue vocal de la Asociación de Médicos de Habla Catalana. Participó en la organización del VII Congreso de Médicos de Lengua Catalana, como vicepresidente honorario, que se celebró en Palma. Darder mantuvo mucha relación con los médicos catalanes y se interesó por el modelo sanitario catalán que consideraba muy avanzado.

Emili Darder con otros colegas medicos

Hay que recordar su labor al frente del laboratorio, que era su propio domicilio y acogía enfermos de todos los pueblos de Mallorca. Allí trataba a enfermos de sífilis, con absoluta discreción. La publicación continuada durante los años 1923 y 1924 en el Boletin del Colegio Provincial de Médicos de Baleares de sus artículos "Exposición de las reacciones de Wasserman" practicadas en  laboratorio y las deducciones que se derivan, donde se hace una relación de los enfermos de sífilis enviados por otros médicos de Palma en su laboratorio y la evolución de su tratamiento, es un documento que denota la extensión de la enfermedad. La tarea de Darder no estaba centrada básicamente con la medicina, no hay que desvincularla de su activismo, compromiso social y sentimiento cívico, que lo llevaron a participar en todas aquellas entidades que supusieran dar un impulso cultural para nuestra tierra.

Darder en una campaña de vacunación en los barrios de Palma

Darder, emprendió también un trabajo como intelectual fiel a su tierra ya los signos de identidad que la configuran, primero con una serie de artículos de reivindicación política y cultural, con la participación a entidades ciudadanas y con el paso a la política activa. El año 1923, firmó el acta de constitución de la Asociación para la Cultura de Mallorca, fue vocal de la Junta y presidente a partir de 1925. Creó la sección para jóvenes "Juventud Escolar" dedicada al fomento de la lengua y el conocimiento de nuestra cultura. Darder colaboró ​​a través de artículos en "El Cuaderno Mensual", así como en las revistas "Nuestra Tierra, El Almanaque de Les Lletres Catalanas, en el Calendario Mallorquín, y en Ciudadanía y Tribuna Libre.

Fue también socio del Orfeó Mallorquín, de la Sociedad Arqueológica Luliana, miembro del Rotary, tesorero del Fomento del Turismo, bibliotecario del Círculo Mallorquín (donde se preocupó de adquirir volúmenes en lengua catalana), vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Mallorquina Protectora de los Animales y las Plantas y miembro de la Asociación Protectora de la Enseñanza Catalana. Manifestó su clara voluntad autonomista como redactor y difusor del anteproyecto del Estatuto de Autonomía presentado en julio de 1931 en el Teatro Principal de Palma, que, aunque no salió adelante, no le hizo renunciar a sus proyectos. Era partidario del acercamiento entre Cataluña, Valencia y Baleares y se quejaba de los impedimentos que, para el desarrollo de las Islas, suponía el centralismo de Madrid.

Emili Darder (centro) con otros miembros del Partido Esquerra Republicana

El año 1932 deja la presidencia de la Asociación para la Cultura de Mallorca y se dedica mayoritariamente a la tarea política impulsando la creación de Acción Republicana de Mallorca, un partido de izquierdas, autónomo y federal. El 8 de abril de 1934 se constituye en las Islas el partido Esquerra Republicana Balear, fruto de la fusión de varios partidos. Esquerra Republicana fue una entidad arraigada en las Islas, que luchó por la transformación social y por la autonomía del pueblo balear. Emili Darder vivió unos momentos históricos especialmente importantes, su activismo y compromiso cívico le llevaron a presentarse por el Partido Republicano Federal de Mallorca en las elecciones municipales de 1931. Con la proclamación de la Segunda República, fue concejal, presidiendo las Comisiones de Sanidad y Cultura y a partir del 13 de diciembre de 1933, fue el quinto alcalde de la República. Su estancia en el Ayuntamiento de Palma dejó marcado un estilo propio de entender la ciudad. Trabajó para poner en marcha una de sus prioridades: la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

Hojas informativas editadas por la Asociación por la Cultura de Mallorca que se repartían en las conferencias con instrucciones sobre lo que había que hacer a nivel de higiene

Como presidente de la Comisión de Fomento, Beneficencia y Sanidad, diseñó un vasto Plan de Reorganización de los Servicios Sanitarios Municipals, del que podemos destacar:
- La creación de dispensarios municipales para atender a la población: Este sistema se extendió a todas las barriadas de Palma.  En cada uno de ellos había consulta prematrimonial, maternología e infancia y sección de enfermedades venereas. Los servicios de Otorrinolaringología y Tuberculosis, también fueron prioritarios en el proyecto, además de la implantación de un dispensario de Higiene Social.
- La atención a la salud de la mujer: Implantando una cartilla de la embarazada donde, además de controlar el embarazo, explicaba las ventajas de la lactancia materna. Hizo entrar en vigor un permiso de media hora para que las madres trabajadoras pudieran amamantar a sus bebés. Asimismo el dispensario Central del Ayuntamiento fue dotado de laboratorio de leche maternizada.
- La incorporación de la Inspección Médico-Higiénica Escolar: Ésta fue una de las actuaciones más importantes, con la elaboración de un reglamento que fue el punto de partida de todo el plan sanitario municipal. Puso en marcha las revisiones médicas y las campañas de vacunaciones, con una serie de fichas médicas complementarías.  Darder, dentro de este Plan Sanitario, procedió con la dotación de un servicio de psiquiatría infantil, fue el Ayuntamiento de Palma el primero en incorporarlo en todo el Estado español.
- La puesta en marcha del proyecto de canalización y abastecimiento de agua potable para nuestra Ciutat: Ello mejoró las condiciones higiénicas, contribuyendo a la disminución de las enfermedades infecciosas. La meta de disponer de alcantarillado y agua corriente situaría nuestra ciudad dentro de las modernas ciudades europeas que el tanto admiraba.

Emili Darder en su despacho

Darder, junto con la Comisión, revisó la normativa del matadero municipal, de los mercados, mejoró los servicios de limpieza de las calles, amplió el servicio de recogida de basuras etc...
Como presidente de la Comisión Municipal de Cultura, inicia un ambicioso Proyecto General de Construcciones Escolares, aprobado por el consistorio el 9 de septiembre de 1931, después de haber conseguido doce solares para construir nuevas escuelas. A pesar de los problemas de financiación, se inauguraron entre otras, las escuelas de Son Espanyolet, Coll d'en Rabassa, Alexandre Rosselló, Son Serra y Jaume I.

Uno de los muchos dispensarios de Higiene Social que Darder promovio en Palma

Durante los seis años de la Segunda República, se inauguraron más escuelas en nuestra ciudad que en los primeros veinte años de la Dictadura Franquista. La Comisión también emprendió la tarea de adecuación de los locales escolares existentes, mejorando las condiciones de ventilación, iluminación, siguiendo las ideas del movimiento higienista del que era ferviente seguidor. Otra de las medidas más progresistas de la Comisión fue la creación de comedores escolares y sobre todo, de guarderías para los hijos de las madres trabajadoras. Emprendió junto con el inspector Joan Capó, una reforma para que el dibujo, la música, y la gimnasia se incorporaran a las disciplinas de las escuelas públicas. Llevó a cabo el programa de colonias escolares para que pudieran ser ampliadas.

En un discurso en el balcon del Ayuntamiento de Palma

Como alcalde, el 9 de marzo de 1934, encabezó la protesta contra el decreto de Madrid que pretendía dejar la costa bajo la jurisdicción militar. Este acto tuvo un amplio eco, con una manifestación que agrupó a unas ocho mil personas. El éxito de esta convocatoria, se tradujo con la paralización del proyecto. La presencia de Darder se notó también en el Bandos Municipales, escritos en catalán donde dejó su huella. El 16 de octubre de 1934, a raíz de los hechos de octubre fue suspendido de sus funciones, junto con todo el Consistorio Municipal hasta el 22 de febrero del año siguiente, durante este tiempo el Ayuntamiento de Palma fue gestionado por una Comisión Gestora. El 21 de febrero volvió ser alcalde debido al triunfo del Frente Popular en las elecciones. La tarea de Darder al frente del Ayuntamiento fue de una gran valía: consiguió que el Castillo de Bellver formara parte de la ciudad de Palma. Impulsó la construcción de casas para los trabajadores y de jardines públicos, promovió medidas para solucionar el problema del paro, mejoró la estructura urbanística de la ciudad, inauguró los pasos de peatones, defendió el turismo como fuente de riqueza para las Islas .


El 18 de julio estalla el levantamiento, que en Palma no se manifestó hasta la madrugada del día 19. Al día siguiente se requirió su presencia en el Ayuntamiento para proceder a la entrega oficial de su cargo. Presintiendo lo que le podía pasar, fue a despedirse de su familia, pero su frágil salud no pudo resistir la tensión emocional y  sufrió una angina de pecho. La certificación de su enfermedad hecha por su hermano Bartolomé y Josep Sureda i Blanes no sirvió de nada. Lo llevaron al Hospital Provincial y después pasó al Castillo de Bellver, junto con otros ochocientos presos, en unas condiciones penosas. El día 17 de diciembre de 1936 se publica el edicto núm. 3258. En el, Ricardo Fernández de Tamarit, coronel de infantería, que fue el juez instructor de la causa núm. 978/1936 de la Comandancia Militar de Baleares, dícta que le sean expropiados todos sus bienes, la casa con el laboratorio, los muebles, cuadros y su valiosa biblioteca, una de las más completas en aquella época.

De izquierda a derecha , Alexandre Jaume, Antoni Maria Ques Ventallol y Antoni Mateu

El 16 de febrero de 1937, junto con el socialista Alexandre Jaume, ex diputado a Cortes, Antoni Maria Ques Ventallol, compañero de partido y Antoni Mateu, republicano que había sido alcalde de Inca fue sometido a Consejo de Guerra y sin ninguna garantia. Le acusaron de contrabando de armas y rebelión militar, de antirreligioso, antimilitarista y separatista ... Sólo se presentaron pruebas de dudosa procedencia -probablemente falsas- en los que supuestamente, Darder figuraba como jefe de una revolución marxista en Mallorca (!)

La sentencia, de fecha 23 de febrero de 1937, y aunque el fiscal pedía veinte años de prisión y una sanción económica, fue la acusación de rebelión militar y la condena a la pena de muerte. La responsabilidad política se fijó en dos millones de pesetas.  Gravemente enfermo, del Hospital Provincial lo trasladan a la prisión provincial de los Capuchinos para ponerlo en capilla,  y en ese momento se desploma en el suelo, pasando el resto de la madrugada agonizando. Tuvo que ser inyectado para poder llevarlo a ejecutar al día siguiente al cementerio de Palma, y sentado sobre una silla, debido a que no se podía mantener en pie, fue fusilado a las seis y media de la mañana. Así, de esta manera tan vil, terminaba la vida de un hombre cuyo único delito fue intentar dignificar la vida social, cultural y sanitaria de sus conciudadanos.



Documental dramatizado, "Passió, d'Emili Darder", dirigido en 2010 por Pere Salom Caldés, estrenado en la Sala Augusta de Palma y luego visto en la IB3 Televisió por última vez, ya que no se encuentra en su videoteka. Con fotos y filmaciones de la época y narrado por historiadores y familiares, iremos viendo la vida, obra y muerte de Emili Darder i Cànaves (1895-1937), médico y último alcalde republicano de la ciudad.



En el plenario del Ayuntamiento de Palma celebrado el día 28 de octubre de 1993, el concejal Sebastià Serra, proponía que Emili Darder fuera nombrado hijo ilustre de nuestra Ciudad. El expediente de propuesta de Emili Darder como Hijo Ilustre de Palma, fue ratificado en la sesión del Ayuntamiento del día 29 de diciembre de 1994.




Fuente:
MONER I MORA C. (2007) : Emili Darder i Cànaves, Vida i Martiri.

30 de abril de 2018

Josefina Oliver tercera parte, viaje a Mallorca en el año 1903





Foto de la Ciudad de Palma desde el Terreno.
     
Josefina Oliver, realizó varios viajes a Mallorca, el primero en el año 1903; una visita breve, de una semana, a fin de conocer su familia mallorquina, la ciudad y sus alrededores, además Valldemossa, las cuevas del Drach, Inca... Llegaron tras veinte días de barco. El viaje era la luna de miel de su hermana Catalina y su marido Genaro García, quien ansiaba volver a ver a su madre, dejada en 1886, a los 13 años. Genaro invitó con el pasaje a Josefina, y su padre Pedro Oliver le regaló la estancia: eran otros tiempos…

La sorpresa que le dió su cuñado Genaro de invitarla a
recorrer por Europa en su viaje de Novios con Cata
         El vapor los dejó en Barcelona, donde pasaron unos días y luego fueron a Mallorca quedando encantados. Al volver a la Península, recorrieron Madrid, Sevilla, Córdoba y León para dirigirse, a Sena de Luna, en donde estrenaron una casa de piedra que Genaro hizo para su madre. Allí quedaron casi dos meses, de mitad de junio al 03 de agosto.
Luego siguieron por San Sebastián hacia Paris, donde pasearon una semana. Siguieron por Suiza a Como y a Gravedona, en donde visitaron al querido profesor de piano Nicola Justoni y su familia, siguieron a Milán un par de días y por último a Genova (Italia ), en donde embarcaron en el “Orione” para navegar durante veinte días hacia a Buenos Aires.


Genaro, Cata y Josefina, foto coloreada
días antes de coger el barco para
España
Josefina juega con el espejo, siempre
experimentando.
         Pero lo que a nosotros nos interesa es su estancia en Mallorca y aquí mi amiga de Argentina, Patricia Viaña, me ha enviado lo que escribió Josefina, que no tiene desperdicio, como que tardaron más de dos horas en llegar a Valldemossa, que fueron en tren a Manacor y que la tartana que les llevó a las cuevas del Drach tardó dos horas, esto a hoy en día son 10 minutos sin mirar más que la carretera, ellos disfrutaron del paisaje y de la isla de la calma.
                           

                              Bueno a continuación os paso el escrito de Josefina.


            De Barcelona a Mallorca   - JO Diario 3, pp. 196-204 - Mayo 1903 


      “Viernes 29- Nos levantamos á las 8 y pasamos la mañana arreglando los baúles y separando la ropa que pensamos llevar á Mallorca para donde vamos esta tarde. Después de almorzar dormimos un rato la siesta. Á las 3 me levanté, tomé un baño tibio y acabé con Cat. los preparativos de marcha. – Cenamos á las 6 en el hotel y á las 6 ½ partimos en un coche del hotel para el muelle. Tomamos el vapor Bellver que salió de Barcelona á las 7 en punto de la tarde. Poco después de marchar nos acostamos. En nuestro camarote de 4 personas hay dos señoras más, extrañas.
   
Puerto de Palma en el año 1903, vemos la farola antigua cuando el muelle llegaba hasta aquí, más al fondo se
encuentra la Riba(faro más moderno)
    Sábado 30
– Desde las 5 estamos despiertas. Á las 6 nos levantamos y á las 7 pasó el vapor frente al muelle de Palma de Mallorca. Subieron á buscarnos el tío Juan (Ripoll) y Juancito. Bajé del brazo del tío Juan, en el muelle nos esperaba toda la familia. Abrazamos á todos con el mayor cariño, estando muy conmovidos todos, llorando de alegría. Allí quedó resuelto que Genaro y Cat pararán en casa de la tía Isabel (Oliver de Salas), y yo en casa de la tía María (Oliver de Ripoll), no consintiendo de ninguna manera que fuéramos al hotel como era nuestra intención. En un coche fuimos todas las mujeres y luego llegaron los hombres á casa la tía María, donde se repitieron los abrazos y cariños y donde después de mostrarnos la casa tomamos un chocolate con ensaimadas y cuartos todo riquísimo. De allí salimos con las tías y primas y fuimos á ver la Catedral que es muy majestuosa y tiene muchos sepulcros antiguos, entre otros el de D. Jaime el Conquistador, y muchos altares muy bien adornados. Salimos y fuimos á un sitio llamado Miramar (Mirador), donde se disfruta de un lindo paisaje y volvimos al centro pasando por el Mercado. Entramos en la Iglesia del Socorro, donde estuvimos admirando el trabajo y arte del techo de una cúpula. Salimos y fuimos á casa de la tía Isabel en la calle Socorro 9. Allí vimos y besamos á Pepita (Salas Oliver). A la una del día Margarita (Ripoll Oliver) y yo nos fuimos para casa la tía María, ésta, del Socorro se separó de nosotros. A las 2 de la tarde comimos. En casa de la tía María tuvimos el gusto de conocer y saludar a Margarita Jaume, sirvienta que hace más de 50 años que está en la casa, y que quiere mucho á Papá. Después de un rato de sobremesa nos fuimos Margarita y yo á dormir la siesta. Tenemos un cuarto para nosotras y dormiremos juntas en una cama muy grande que hay. Su esposo Gabriel (Carbonell) hace más de un mes que está viajando por España. A las 5 nos levantamos sin haber dormido nada, habiéndonos pasado la siesta conversando animadamente. Nos vestimos y salimos de casa la tía Isabel. Conocí al novio de Isabel que también estaba, Ignacio Picornell. Tomamos un tramway y bajamos en el Terreno. En el tramway tío Juan me presentó á un profesor de Papá, Joaquín Botia. Fuimos á visitar la casa de D. Manuel Salas, cuñado de la tía Isabel, que está edificada á la orilla del mar. Los dueños están en Madrid y solo la ocupan en verano. Llevamos claveles y geranios del jardín. De allí nos llevó el tío Juan a un sitio que  le llaman Bonanova, que es un bosque de pinos, en un sitio alto, donde se respira un aire aromatizado. Para volver á la Ciudad tomamos un tramway. Paseamos un rato por el Borne donde se ve mucha gente. Entramos en Can Bartolo (Bar Oriental), donde tomamos helados de frutilla y naranja con ensaimadas y cuartos. De allí nos llevó el tío Juan al Círculo Mallorquín que es un club de mucho lujo, cuyo edificio es á todo costo, y adornado y amueblado ricamente y con arte. Visitamos todas las dependencias, gustándonos sobremanera el salón de baile. Volvimos todos á la casa de la tía María. En la puerta me despedí de la tía Isabel y muchachas hasta mañana. A las 10 ½ cenamos sopas á la Mallorquina. A las 11 nos retiramos á acostar Margarita y yo. Hasta las 2 de la mañana estuvimos conversando en la cama.
   
Ya lo dice Josefina "Club de regatas"
    Domingo 31
- Nos levantamos Margarita y yo á las 10. A las 11 salimos para la casa del fotógrafo Ribas con mi maquinita para que le pusiera placas nuevas. Por el camino nos vió Nadal que estaba en un café y salió corriendo á saludarnos. Nos acompañó y entró en casa del fotógrafo, quedando la máquina á su cargo, y diciéndome que él se cuidaría de cargarla y enviármela. Salimos juntos despidiéndose de nosotros en la calle. Fuimos á oír misa de 12 en Santa Eulalia, en donde nos encontramos con la tía Isabel y su acompañamiento. Salimos todos concluida la Misa y Margarita nos llevó á mostrarnos su casa que es muy mona y muy adornadita. Tocamos el piano Cat. y yo, y Margarita cantó una romanza acompañándose ella y otras le acompañé yo. Nos mostró sus vestidos y parte del ajuar de novia. A la 1 nos despedimos de los de casa de tía Isabel y fuimos á casa la tía María á comer. La siesta la pasamos Margarita y yo como ayer, conversando. A las 5 salimos juntándonos con los de casa tía Isabel, incluso Picornell; fuimos al paseo del Muelle (Paseo de la Riba) que está concurridísimo, al volver dimos algunas vueltas por el Borne y entramos como ayer en Can Bartolo á tomar helados. Allí me presentaron varios parientes lejanos, hijos de primos de Papá. Fuimos á casa á quitarnos los sombreros, y en cabeza fuimos al Teatro Principal que es muy bonito y grande. Nos repartimos en dos palcos bajos que tomó Genaro y oímos un concierto vocal dado por el Orfeón Mallorquín. El teatro está lleno no viéndose una señora con sombrero. Juancito que está en mi palco nos hace reír con los comentarios que hace de la música. A las 11 ½ volvimos a casa. Cenamos y nos acostamos.
Carros típicos junto a las murallas con calzada de barro

Junio 1.903

           Lunes 1º-  Nos levantamos á las 6 de la mañana el tío Juan, Margarita y yo, y salimos. Abajo en la puerta de la calle nos esperaban en un coche - tartana, Genaro; Catalina; Juanita; Isabel; y Picornell. Subimos nosotros también y nos fuimos para Valldemosa por la carretera, pasando por sitios muy bonitos. Después de una hora de camino, bajamos en un mesón y en la puerta de él, comimos coca, ensaimadas y cuartos. Subimos de nuevo al coche y seguimos viaje. Durante el trayecto hasta llegar á Valldemosa llovió un poco, y se despertó un frío muy vivo. Llegamos como á las dos horas de haber salido á la Cartuja, donde entramos guiados por una mujer. Visitamos la iglesia, donde vimos con admiración un aparato que usaban los cartujos para entenderse. En la sacristía vimos cosas antiquísimas, y un cuadro de reliquias de santos. Los muebles, riquísimos, adornados de diferentes maderas embutidas. Visitamos parte del claustro y el departamento que fue del prior, en la actualidad alquilado a una familia. Salimos de la Cartuja y seguimos viaje en el coche hasta llegar á las Mirandas del Archiduque. Bajamos aquí, y admiramos las vistas sin igual que se disfrutan desde las diferentes miradas. El camino es penoso y á cada paso Margarita y Catalina se detienen fatigadas. Encontramos á menudo asientos de piedra para descansar, que aprovechamos para disfrutar el paisaje con toda calma. Todo está amenizado con las sabias disertaciones del tío Juan, oportunas al momento y al sitio. Bajamos á una ermita donde está una estatua de San Ramón Lulio. En la pared grabé el nombre de Margarita y el de Juanita y el mío encerrado en un corazón.- Subimos de nuevo la montaña y como á las 3 de la tarde nos sentamos en un sitio precioso y altísimo y comimos al aire libre coca; empanadas de carne y de pescado; carnero asado; aceitunas; chorizos y sobrasada, después de lo cual descansamos como una hora en el mismo sitio. De allí fuimos á Es ermitaño, uno de los ermitaños nos dio un escapulario á cada uno de nosotros. Bajamos á buscar el coche, engancharon y volvimos á la ciudad á donde llegamos ya de noche. Bajamos todos en casa de la tía María. Encontramos á Pedrito Amer, un niño muy simpático, sobrino del tío Juan, que va á vivir en la casa hasta que pasen los exámenes; tiene 13 años (murió á los 15 de tifus). Vinieron de visita D. Juan Colomar, primo hermano de Papá, quién el día que llegamos también estaba en el muelle esperándonos. Hoy trajo sus tres hijos para que los conociéramos; José que le da por ser cura; Antonia que es preciosa, parece gemela de María Atienza y Margarita, muy viva e inteligente. Genaro y Cat con Juanita e Isabel se fueron á cenar á casa de la tía Isabel. Á las 11 cenamos nosotros. El tío Juan Colomar y sus hijos quedaron mientras cenábamos, despidiéndose poco después. A las 12 nos acostamos.
     
Visita al Terreno y Porto Pí
     Martes 2
- A las 7 de la mañana salimos la tía María, Margarita, Juancito y yo. Fuimos á la estación á tomar el tren para ir á Manacor. En la estación nos juntamos con la tía Isabel; Genaro; Catalina; Juanita; Isabel y Picornell. También hasta un pueblo cerca de Manacor va un joven amigo de las tías, farmacéutico de Porreras; y cuyo recuerdo, manera de hablar, accionar, etc, ha sido evocado á cada rato por Juancito y las muchachas para hacernos morir de risa. Tuvimos que ir separadas, pero á cada estación nos visitábamos por turno. Yo voy con Juanita y la tía María, y los novios, y en otro wagon van los demás, con el farmacéutico de Porreras. Pasamos por Inca entre otros muchos pueblos. Compró bizcochos Genaro, que comimos en el tren y en Santa María, agua.- Después de dos horas de tren llegamos á Manacor. Allí en dos coches que nos esperaban nos repartimos y subimos en el que iba yo: el cochero, y dos guías de las cuevas en el pescante; dentro, la tía María; tía Isabel; Margarita; Juanita; yo; y Juancito. Apenas nos hubimos instalado cayó una lluvia torrencial que duró como media hora, sin que esto nos impidiera seguir camino. Habiendo parado la lluvia, empezó Juancito á hacer señales al otro coche, sacando el sombrero en el bastón; contestó Genaro sacando un zapato; sacó Juancito un pañolón de las tías; y Genaro una rama de un árbol y así siguieron los dos, un buen rato.
 
     Juancito se lució en esta telegrafía, sacando dos sombrillas abiertas, los almohadones del coche; y por último un muñeco que hicimos él y yo, sujetándole mis impertinentes á la cara. – En esta jarana pasamos dos horas que hay desde Manacor á un mesón que hay cerca de las cuevas, á donde llegamos á las 12 del día. Bajamos en dicho mesón, nos sacamos los sombreros, remangamos las polleras, y salimos todos, con los guías para las cuevas del Drach, dejando encargado en el mesón un buen almuerzo para las 2 de la tarde. Para llegar á las cuevas ó grutas del Drach caminamos como unas 8 ó diez cuadras á pié, pasando por una playa. Llegamos á ellas y acompañadas de los guías nos internamos, maravillándonos a cada paso de las bellezas que descubrimos. Cuando el sitio por su hermosura lo requiere encienden los guías luces de bengala, que hacen tomar proporciones fantásticas á todo lo que nos rodea. Después de dos horas de exploración y de haber visto salas, salones, lagos, etc, bautizado todo con nombres como el baño del Sultán, el lago de las delicias, la sala de las maravillas, y sin haber visto la mitad de lo que hay que ver, salimos al aire libre y nos encaminamos al mesón á comer, haciéndolo todos con mucho apetito.  A las 3 nos preparamos y volvimos á subir á los coches. Esta vez íbamos en el pescante, Margarita, yo y el cochero un viejo muy listo que nos hizo morir de risa con sus ocurrencias. Dejamos nuestro nombre en el libro de visita de las cuevas.- Después de las dos horas de coche, llegamos á Manacor, pasamos por en medio de la ciudad y fuimos á la estación donde tomamos el tren para Palma. A la vuelta cantando coros, les enseñamos el chau, chau, que les gustó mucho. Genaro discurseó en italiano, y era tal el estrépito que armamos qe Juancito á cada estación se asomaba queriendo venir con nosotros, recibiéndolo nosotros con burlas y no dejándole entrar. A las 8 llegamos á Palma. Estaba en la estación el tio Juan y Pedrito Amer esperándonos.- Sin entrar en casa nos llevó el tío Juan á todos nosotros […] á la calle de Yeseros; frente á la casa en que nació Papá; allí estuvimos frente á la puerta más de media hora, oyendo al tío Juan, contar cosas del abuelo […] nosotras cinco fuimos á La Sang. Vimos los ex votos y subimos hasta al lado del Cristo. Visitamos otros altares, y salimos. Íbamos á pié, caminando muy despacio, viendo y parándonos en los portales de casas grandes, antiquísimas. Tomamos por la calle Colón, luego por la Rambla y nos dirigimos para casa. Antes de entrar en una librería de enfrente compré una colección de tarjetas postales. Al llegar mandamos á Papá, Manolo, Mercedes y Pepe firmadas por todos. Se fueron la tía Isabel y Juanita é Isabel; quedando esta noche á cenar con nosotros Genaro y Cat.- A las 12 se fueron para casa tía Isabel acompañados del tío Juan. Hasta la 1 de la mañana estuvimos […] riéndonos del farmacéutico de Porreras.
   
       Miércoles 3- Nos levantamos á las 10. Llovía suavemente. A la una fuimos á comer á casa del tío Colomar, el tío Juan también viene con nosotros, fueron también Genaro, Cat y Juanita. Tiene el tío Juan una casa grandísima muy bien alhajada. Contamos cinco salas de recibo. Tocamos el piano y saqué algunos grupos fotográficos. A las 2 bajamos al comedor, sirviéndonos diez ó doce platos, todos mallorquines, por dos sirvientes, muy bien presentados, la mujer vestida de payesa. A las 4 terminó el banquete; á esa hora en dos coches fuimos á Son Rapiña. Yo iba con el tío Juan Colomar, sus dos hijas que son cariñosísimas conmigo, bajamos unos minutos y nos llevaron á un sitio para que viéramos un paisaje bellísimo. Volvimos al coche y fuimos á Son Quint que es una posesión que pertenece á la esposa del tío Colomar. Saludamos á los dueños de la casa que son muy sencillos y amables.- Toqué Boheme, pues encontré la partitura entre las músicas, y Margarita cantó. Luego Pepito, el primo que le da por el misticismo tocó en un órgano boleros, malagueñas y bailes mallorquines. A las 7 nos despedimos de los de la casa y volvimos á Palma. […]
 Jueves 4- Nos levantamos á las 10. Saqué unos grupos en casa la tía María.- A la 1 fuimos á comer en casa de la tía Isabel.- Pedro (Salas Oliver) está siempre en Mahón desde que entró en el ejército. Al final de la comida fue la tía María. Saqué más fotografías allí.- A las 5 volvimos á casa de la tía María á cerrar los baúles y hacer los últimos preparativos. Estaban ya allí el tío Colomar con sus hijos. A las 6 en dos coches nos fuimos después de despedirnos de Margarita Jaume y de la otra sirvienta, dejándolas llorando á las dos. Antes de llegar al muelle bajamos y entramos en la Lonja, dando un ligero vistazo a todo alrededor. De allí, al muelle en donde nos embarcamos en el vapor Lulio.- Estaba Picornell también. A todos despedimos con champagne, haciendo votos para reunirnos de nuevo dentro de poco tiempo. En el momento de separarnos, lloramos todos con ganas, siendo Juanita y Margarita las más inconsolables. Las tías también lloraban y no se decidían á bajar; y las hijas del tío Colomar también lloraban á moco tendido. Quedaron todos en el muelle haciéndonos señas con los pañuelos.- Juancito para distraernos y hacernos reír, desde el  muelle imitaba al farmacéutico de Porreras. Hasta que el vapor dio una vuelta y quedaron todos tapados por otro barco estuvimos haciéndonos señas. El Sr. Ramis también nos fue á despedir muy cariñoso. Este Sr, que es pariente también, me lo presentaron el primer día que llegamos. El movimiento de este vapor es horroroso, Cat se descompuso enseguida, nos acostamos inmediatamente. Hoy nos toca un camarote general, de Señoras de 1ra clase. Una de ellas gritó, toda la noche mareada, que se moría.- Casi es difícil no caer de la cama á fuerza de sujetarnos de los barrotes nos conservamos sin caer.-
Sa Feixina con desfile militar, la parroquia de Santa Cruz y parte del Baluarte de San Pere.
         
             Viernes 5 – A las 5 de la mañana nos levantamos quebrantados. A las 6 llegamos á Barcelona.”
       

                  El texto está copiado literalmente como lo escribió Josefina Oliver.





Excursión a Miramar, sentadas descansando de la caminata.





Esta foto salió desenfocada, pero están caminando por Miramar
junto a Sa Foradada



Foto de las cuevas del Drach




Esta foto que sale Cata con la piel de un oso, tienen indagadas a la familia, pues todos opinan que es en una casa de Palma y me preguntan si alguien conoce esta casa por la piel del oso.







Todas las mujeres llevan el mismo peinado, se ve que la moda de peluquería se llevaba tanto en Argentina como en España.


Sé que no tiene nada que ver con Mallorca, pero en ella paso Josefina dos meses para luego ir a Francia y a Italia





Portada de la lista de pasajeros del
barco italiano Orione dirección Buenos Aires
Lista de pasajeros del barco Orione con los detalles que le
puso Josefina a cada uno de ellos

























     Si quereis tambien podeis ver la primera y segunda parte de la vida de Josefina Oliver

https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com.es/2018/04/josefina-oliver.html
https://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com.es/2018/04/josefina-oliver-2-parte-vida-y-obra.html


Publicado por Sebas Bauzá.





26 de abril de 2018

Antonio Maura: fotografías de una corta visita a Palma de Mallorca




Antonio Maura y Montaner (Palma de Mallorca, 2 de mayo de 1853 /  Torrelodones, 13 de diciembre de 1925) fue un político español, presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII; entre 1903 y 1904, entre 1907 y 1909 —el gobierno largo de Antonio Maura—, en 1918, en 1919 y entre 1921 y 1922. Maura, que hasta 1902 —año de ingreso en el Partido Conservador— perteneció a la facción gamacista del Partido Liberal, fue también ministro de Ultramar entre 1892 y 1894, ministro de Gracia y Justicia entre 1894 y 1895 y ministro de Gobernación entre 1902 y 1903.

Propugnó en sus dos primeros gobiernos una «revolución desde arriba» que trataría de regenerar las instituciones y combatir la oligarquía y el caciquismo. Su «gobierno largo» (1907-1909) fue fértil en la formulación de nuevas leyes y medidas. Cayó sin embargo en descrédito tras la Semana Trágica de 1909, prescindiendo el monarca de él. Las fotos que acompaño son del año 1910 de una visita que hizo a Palma, seguramente para descansar de los años de política y para salir un poco de los problemas que tenía en Madrid. 

En 1913 abandonó el liderazgo del Partido Conservador, con lo que se rompió la unidad del partido. Volvería a la presidencia del consejo de ministros en los años previos a la dictadura de Primo de Rivera como cabeza de tres efímeros gobiernos de concentración.

Fue miembro de la Real Academia Española desde 1903 y dirigió la institución desde 1913 hasta su fallecimiento.









Publicado por Sebas Bauza.


25 de abril de 2018

Buque Infante Don Jaime, después, Ciudad de Barcelona



El Infante D. Jaime nueva motonave para la Compañía Trasmediterránea 

(Publicado por Trameship)
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La construcción de este buque, de acuerdo con los planos que diseñó el ingeniero Estanislao Tintoré, fue contratada a los astilleros Cantieri Navale Triestino de Monfalcone (Italia) el 23 de abril de 1928 y su quilla fue puesta en grada el 15 de octubre de ese mismo año siendo la construcción 206 de los mencionados astilleros. El día 8 de junio de 1929 se procedió a su botadura con el nombre de Infante D. Jaime, en una ceremonia en la que actuó de madrina la señora Mercedes Garzolini, quien escribió la siguiente dedicatoria expuesta en el salón de Primera Clase:

“Dichoso buque que naciste destinado a ser guión entre nuestra amada España y las islas risueñas donde se perpetúan las hazañas y las bellezas de la Patria, yo te bautizo con el nombre de "Infante D. Jaime".

"Mis votos te acompañen para que las aguas que has de surcar jamás se alboroten y para que tu pujanza sea digna del apuesto Príncipe, cuyo es tu nombre; e invoco a favor tuyo la bendición del Cielo y la valentía de los hombres que te han de guiar, en la seguridad que el amparo de la invicta bandera roja y gualda tu navegación será siempre apacible y afortunada. Que la suerte de tus armadores vaya aumentando al unísono con los de este Astillero que te dio forma y vida y que la unión de los nombres Trasmediterránea-Cosulich forje un nuevo vínculo de amistad en las relaciones entre España e Italia. Y así, que Dios me oiga."

Era un buque de elegantes líneas marineras, bien proporcionado, con una chimenea de diseño muy acoplado a su estructura, y propulsado por dos motores Diésel Burmeister & Wain que le proporcionaban una velocidad de servicio de 16 nudos.

El 30 de agosto de ese mismo año se realizaron las pruebas oficiales en aguas de Trieste y, una vez finalizadas las mismas, el buque fue entregado a sus propietarios habiendo alcanzado una velocidad en pruebas de 17,5 nudos. Ese mismo día, al mando del capitán Antonio Dezcallar Montis y con Bernardo Seguí como primer maquinista, zarpó de Monfalcone rumbo a Barcelona, a donde arribó el 4 de septiembre quedando atracado en el Muelle España.

Al día siguiente se realizaron nuevas pruebas oficiales y en la noche del día 7 inició su viaje inaugural rumbo a Valencia, en cuyo puerto embarcaron para Palma el propio infante Don Jaime de Borbón, cuyo nombre ostentaba la motonave, y el presidente del Gobierno, Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella. En la noche del día 8 se hizo a la mar con destino a Palma, llevando a bordo a los ilustres pasajeros.

El Infante Don Jaime escribió en el libro de honor del buque la siguiente dedicatoria:

“Al abrir este libro de firmas del primer buque bautizado con mi nombre, en mi primer viaje en que, representando a mi padre el Rey, me ha conducido a Baleares, a cuya línea se destina, quiero consignar mi sincero deseo de que sea feliz en todas sus travesías y enaltezca y honre el pabellón que abandera”.


Al amanecer del día 9, los vapores de la Compañía Trasmediterránea salieron del puerto, abarrotados de público, para recibir a los egregios viajeros. Salió en primer lugar el Ciudad de Palma (llamado después Ciudad de Alcudia), siguiéndole el Bellver, el Rey Jaime I en el que embarcó la banda de música de la Cruz Roja, y por último el Rey Jaime II, que llevaba la banda de música La Aldeana. Al llegar a la altura del cabo de Calafiguera, en el horizonte se divisó la silueta del Infante D. Jaime, que al encontrarse a su altura atronaron el aire con sus sirenas, dirigiéndose todos al puerto mallorquín.

A primera hora de la madrugada del día 12 salió con los ilustres viajeros con destino a Mahón, y de allí a Ibiza, adonde llegó el día 13 a las 11.30 horas, partiendo a medianoche con destino a Barcelona.
A partir del día 16 quedó adscrito a su servicio de correo marítimo, alternando con el vapor Rey Jaime I hasta que en abril de 1930 se produjo la incorporación de su gemelo Príncipe D. Alfonso.
El buque Infante D. Jaime alternó la línea regular con varios viajes de turismo, entre los que destaca uno realizado a Rosas el 22 de abril de 1930, y otro a Formentor el 27 de julio del citado año, con salida desde Barcelona y 500 pasajeros a bordo.

Con el advenimiento de la Segunda República en abril de 1931, fue rebautizado Ciudad de Barcelona
y su gemelo Príncipe D. Alfonso con el de Ciudad de Palma. A partir de entonces, alternó la línea de Baleares con la de Canarias, con escalas en Cádiz, Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

El Ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil Española.

 El 18 de julio de 1936 llegó a Palma procedente de Barcelona y por la noche salió nuevamente con destino a la Ciudad Condal con un elevado número de pasajeros que embarcaron para asistir a la Olimpiada Internacional que se estaba celebrando en la capital catalana. A primera hora de la mañana el día 19, al enfilar la dársena del puerto de Barcelona, con intenso tiroteo en plena evolución, este buque hizo rumbo nuevamente a Mallorca, navegando con normalidad.


Cuando estaba próximo a la isla de la Dragonera recibió por radio del Ciudad de Tarragona la noticia de que en Mallorca también había estallado la revolución, por lo cual desvió nuevamente su rumbo a Barcelona y al llegar al antepuerto su capitán decidió refugiarse en Tarragona donde fue incautado por las autoridades locales. Luego participó en las operaciones de transporte de tropas a Ibiza y, en agosto de 1936, en el desembarco de la costa de Mallorca, efectuando, según parece, tres viajes desde Barcelona, así como alguno en la retirada de las fuerzas de Bayo. En octubre de ese mismo año realizó un viaje a varios puertos rusos del Mar Negro y a continuación, otros a Marsella y Argel para el transporte de voluntarios de las Brigadas Internacionales.

En uno de esos viajes, cuando navegaba desde Marsella a Valencia, a la altura de cabo Creus, y al mando del capitán Francisco Nadal, fue divisado por el submarino General Sanjurjo, con base en Sóller, y al mando del Capitán de Corbeta Pablo Suances Jaudenes. Este submarino, cedido por el gobierno italiano, era un buque ultramoderno, bautizado con el nombre de Torricelli tres años antes, estaba bien armado y era potente y veloz.


El submarino, a sabiendas de que el Ciudad de Barcelona iba desarmado, lo siguió tranquilamente y esperó el momento más idóneo para torpedearlo. Ese momento llegó a las seis de la tarde, frente a las costas de Malgrat. El capitán del Ciudad de Barcelona intentó una maniobra desesperada: embarrancar el barco en los fondos de Malgrat para salvar la tripulación y el pasaje. El General Sanjurjo lanzó un primer torpedo que falló, pero cuando el barco estaba sólo a unos cuatrocientos metros de la playa, le disparó un segundo torpedo que estalló en la sala de máquinas. El hundimiento fue casi inmediato. Se había abierto un boquete enorme y el barco escoró rápidamente y se hundió. Desde el momento de la explosión hasta que el mar se lo tragó transcurrieron unos dos minutos.

Algunas barcas salieron a recoger a los supervivientes, que fueron muy pocos, porque la rapidez del hundimiento determinó que el remolino de agua absorbiera a muchos de los que habían tenido la sensatez de arrojarse por la borda. El submarino siguió navegando en la superficie, y el primer torpedo acabó varando en Lloret de Mar.

El saldo de víctimas superó el de doscientos muertos, aunque algunas fuentes citan el de más de trescientos, entre los que se encontraba un grupo de aviadores extranjeros voluntarios que venían a servir en la zona republicana.

El Ciudad de Barcelona fue a apoyar dulcemente su quilla sobre un fondo de 30 metros.  A lo largo de los dos años que siguieron al naufragio, el mar iba desprendiéndose de cadáveres putrefactos. Algunos de ellos eran senegaleses.


El diario ABC, de Madrid, en su edición del 1º de junio de 1937, describía en estos términos el hundimiento del Ciudad de Barcelona:

“En el Ciudad de Barcelona iban 312 pasajeros. De la tripulación han desaparecido cuatro: dos maquinistas, un engrasador y un camarero. De los pasajeros sólo se han salvado 125. El torpedo entró por la bodega número tres y alcanzó a la línea de flotación. El buque se hundió en tres minutos. Al torpedeamiento siguió una fuerte explosión. El buque navegaba dentro de las aguas jurisdiccionales. Uno de los hidros que escoltaban el buque amaró inmediatamente, consiguiendo salvar a parte de la tripulación, que se había arrojado precipitadamente al agua, mientras otros hidros persiguieron al submarino, orientándose por la estela del mismo y arrojándole gran cantidad de bombas, no pudiéndose precisar si fue alcanzado.  Al darse cuenta de la catástrofe todo el personal marítimo de Malgrat y parte de los elementos oficiales de la población se lanzó al mar utilizando embarcaciones ligeras, logrando salvar a la mayor parte de la tripulación, que constaba de 60 personas, algunas de las cuales estaban heridas como consecuencia de la explosión. Han sido hospitalizadas unas en Calella y otras trasladadas a Barcelona, al Hospital General y Clínico de la Merced. De la tripulación hay cuatro desaparecidos. El buque lo mandaba el capitán D. Francisco Nadal, que es uno de los supervivientes de la catástrofe. El primer oficial fue salvado por un marino del buque náufrago en el momento que era arrastrado por éste al hundirse”.

Hubo varios intentos para reflotar el Ciudad de Barcelona, pero resultaron infructuosos. La primera tentativa se hizo aún durante la guerra, pero fracasó debido a la imposibilidad de taponar el gran boquete que originó la explosión del torpedo. Los buzos se limitaron a extraer de su cargamento lo que se pudo, tanquetas, neumáticos, motocicletas, lingotes de estaño, barriles con monedas de cobre sin acuñar, grandes piezas de tejidos de algodón para uso militar, alimentos en conserva, etcétera, y finalizada la guerra se intentó de nuevo su reflotamiento, también sin resultado. De sus bodegas se extrajo entonces cuanto se pudo del resto de la carga que quedaba y en esas operaciones de rescate perecieron dos buzos.
Muchos años después, el casco del Ciudad de Barcelona fue dinamitado y se recuperaron varias partes, aunque la quilla, cuadernas y parte del codaste permanecen en el fondo.

By  Sebas Bauzá

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